DAMASCO/ESTAMBUL.- Las tropas del Gobierno sirio están cada vez más a la defensiva en sus combates con los rebeldes, quienes aseguraron tener el control de la base militar de Akraba, cerca del aeropuerto internacional de Damasco, mientras se reportan nuevos bombardeos sobre barrios donde los rebeldes son mayoría. También hay combates en las principales ciudades del interior del país, en especial en zonas fronterizas con Turquía.
Ayer explotó un coche bomba frente a las oficinas de la Media Luna Roja en la capital, y mató a una persona. Los medios estatales acusaron del ataque a los "terroristas", como mencionan a los insurgentes.
El equilibrio de fuerzas entre las tropas insurgentes y las leales al presidente, Bashar al Assad, parece estar cambiando lentamente después de que los opositores consiguieran hacerse con armas antiaéreas hace unas semanas, y contrarrestar el asedio de los aviones y helicópteros militares oficiales. "Hay una caída en la moral del régimen y de su Ejército, que está buscando asegurar las zonas clave alrededor de la ciudad", afirmó el analista libanés, Wehbe Katisha.
Estados Unidos desmintió las versiones de que Al Assad había efectuado pedidos concretos de asilo en Cuba, Ecuador y Venezuela, aunque confirmó que hubo contactos entre esos Gobiernos latinoamericanos con el sirio.
El canal de televisión estadounidense NBC aseguró que el Ejército espera la orden del Presidente para lanzar bombas con neurotoxinas mortales sobre sus opositores, según una fuente del Pentágono, que pidió anonimato. La versión fue nuevamente por el vicecanciller sirio, Faisal Maqdad, que aseveró que ese temor funciona como "pretexto para una intervención" militar internacional. "Si tuviéramos esas armas no serían usadas contra el pueblo. No cometeríamos suicidio. Hay una conspiración de Estados Unidos y de algunos estados europeos, que podrían haber suministrado tales armas a organizaciones terroristas para decir más tarde que es el Gobierno el que las utiliza", aseveró. (DPA-Reuters)